Dentro la selva, los pájaros y víboras, los peces y tigres, los monos y ranas; cuentan historias por las noches sin que falte una, por ejemplo:
la vecina araña, joven, muy simpática por cierto; decidió visitar a cada uno de los animales y ponerles un nombre, porque ninguno tenía uno propio. Empezó por una lagartija que correteaba y no se dejaba entrevistar, por una cotorra, por un gato petiso que maullaba a un avispero, por un niño que pescaba con su padre, por un pez que no se dejaba pescar, por un grillo y su reciente esposa divorciada de otro ortóptero que al pasar el tiempo se volvió muy aburrido, por un leopardo acabado de lactar…
era una tarea dura, pero la joven cumplía con su deber contenta y saltarina
cuando terminó, después de envejecer y luego morir; cada uno y todos los naturales que ya contaban con un nombre y más todavía, un apellido
como los animales no tenían la rutina de levantar estatuas ni recordar fechas de bautismo, decidieron sin objeciones, nombrarla, ya que ella se olvidó
la bautizaron: Gabriela
Gabriela al tercer día, no resucitó de entre los muerto.
"ni mosca píe" 2010
fabuloso... a tu estilo siempre